LLEGADA A BANGKOK
Barcelona 19 de Febrero, son las 10:00 AM debido a retrasos ocasionados por una huelga de Iberia el avión no es puntual, pero no afecto a la hora prevista de llegada.
En el aeropuerto del Prat, Terminal 1, cuando vuelas hacia países de fuera de la comunidad europea accedes a otra parte donde has de pasar previamente los controles de la policía de aduanas.
QATAR es la compañía que volé y he de decir que el servicio, el avión y las comodidades son de las mejores que he volado.
Mi vuelo hizo escala en DOHA (Qatar) donde en menos de dos horas enlazaba con el siguiente vuelo también con Qatar que me llevaría a Bangkok a las 20:00 horas. La diferencia horaria entre Barcelona y Doha son de dos horas más.
Creo que es el aeropuerto mas grande que he visto, el bus que te acerca a la Terminal circula alrededor de la pista y tarda 15 minutos en llegar hasta la puerta.
A las 06:48 AM aterrizaba en tierras de Tailandia. La diferencia horaria entre Barcelona y Bangkok es de 6 horas más.
El aeropuerto de Bangkok es bastante grande e intuitivo, y no me costo nada encontrar el tren que me llevara al centro de la cuidad.
Estaba tan agotada del viaje…que después de una ducha cayo una siesta a las 8:00 de la mañana.
Sobre la 14:00 salí a investigar los alrededores del hotel…y descubrí que andaba en una zona un poco chabolista por lo que después de una hora dando vueltas decidí ir hacia el centro de la cuidad.
Desde la estación de tren de Ramkhamhaeng vuelvo a coger el tren pero esta vez una sola parada hasta Makassan donde has de salir a la ciudad y cerca se encuentra la estación de metro de Bangkok MTR, Phetchaburi la cual me lleva al centro de la ciudad hasta Hua Lamphong.
Una vez ahí me alegra saber que también localice la estación de tren del país para viajar hacia el norte o hacia el sur.
Cerca esta el barrio chino así que después de unos restauradores fideos tailandeses y una refrescante cerveza enfilo calle abajo para perderme por esas calles llenas de olores que en ese momento me resultaron demasiado fuertes.
Este barrio es variopinto y vale la pena perderse un poco por sus calles tan llenas de puestecitos de comidas típicas y mesas unas encima de otras, donde para caminar has de sortearlas, llena de caras de todos los países que contrastan con la cultura tradicional del país.
Una vez oscurecido y llevando toda mi pertenencias valiosas encima…y conociendo mi mala orientación no continuo descubriendo nuevas calles y enfilo hacia la estación que me la había dejado bastante lejos…
Ahí mismo ceno una especie de rosca de gambas que estaban riquísimas y vuelvo a coger el metro para mi hotel…mañana será otro día, pero este ya amaneciendo aquí.
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