DIA 04 SABADO 23 FEBRERO
La
mañana comienza con un poco de dolor de cabeza por el abuso de las Cervecitas
Chang que cayeron anoche. Pues a las 8:00 ya tenía que estar en el bar para
desayunar, así que me moví con lagañas en los ojos.
Tan
dormida íba y tan grande fue abuso de la noche anterior, que ni recordába que también
debía hacer checkout. Así que rápidamente volví a la habitación para
que en dos minutos recoger toda la mochila.
Aun así
no salí a la hora prevista, sobre las 10 me ponía en marcha.
Realicé una
primera parada en un mercado típico donde pude disfrutar de la variedad de
frutas exóticas,
maneras diferentes de cocinar, y manjares que no me resultaron precisamente apetitosos,
como huevos cocidos en sangre, o platos demasiados condimentados para mi gusto, típico
de la gastronomía tan rica del país.
En una
segunda parada compraron el arroz envuelto en hojas de platanero que más tarde
Nos haría
de tentempié durante el camino.
En
menos de media hora ya acababa el camino de coche y comenzaba nuestra andadura.
Atravesando
la montaña por un caminito ya abierto discurría nuestro trekking, me decepciono
un poco el entorno, el parque está muy estropeado y no se trata de una jungla espesa
sino más bien de bosque tropical, por lo que la posibilidad de encontrar
animales
Se reducía
considerablemente hasta el punto de no ver ninguno.
Vuelta a la caminata, lo peor era el cansancio, las pendientes y ese calor que consigue que seas una regadera de sudor, pero en el fondo los músculos te agradece el esfuerzo y se oxigenan. El camino es tan desigual que hace que tengas siempre los ojos puestos en
El
suelo para evitar torceduras y caídas, además sin ser necesarios los guías llevaba
una velocidad
que impedía disfrutar del entorno.
A los 4
kilómetros llegamos a una cascada con la que refrescarnos, era una pequeña caída de agua
de unos tres metros que formaba una pequeña piscina donde el baño era perfecto.
Con el aprendí varias palabras en Thai, como se dice árbol, rio mariposa y otras palabras que me son difíciles de recordar y que en su momento también difíciles de pronunciar.
Flauta,
fue divertido.
De vuelta a la ruta, el
camino empezaba con una sufridisima subida, menos mal que tomamos fuerza y nos
refrescamos, porque tubimos que hacer dos paradas para completarla, despues ya
el camino tenia momentos de bajada y casi todo el rato plano con alguna que
otra subida pero nada comparable.
Al cabo de unas tres horas
llegamos al pueblo HUY HOI. Una pequeña aldea de casas elevadas del suelo de
madera, donde sin separaciones el interior diafano era todo, dormitorio, cocina
y almacen.
La decepcion comienza cuando
agotados y sobre las 17 de la tarde ya no hay mas actividades, ni rio cercano
que explorar ni vida salvaje alrededor, pues estabamos en una aldea. Tocaba
cambiar el chip, asi que la nueva actividad seria inspeccionar el pueblo.
Consistia en varias casas de
madera dispuestas en una pendiente, arriba del todo se encontraba las
construcciones mas grandes que eran el colegio y un par de iglesias, lo cual me
sorprendio que en un pueblo tan pequeño confluyeran con respecto 4 religiones,
Budista, Protestante, Adventista y en minoria la Musulmana.
Ya se hizo la hora de cenar y
disfrutamos de platos tipicos thailandeses, tres grandes bandejas de verduras con
diferentes salsas y un plato de arroz blanco donde tu ibas mezclando las
diferentes verduras y texturas.
La noche se alargo junto a la
hoguera y unas cervezas charlando con los demas compañeros de trekking. A pesar
del calor del dia la noche refrescaba y no sobraba una manga larga junto al fuego.
Tarde y cansado ya nos fuimos
a dormir en la cabaña, y enseguida cogi el sueño pero mi espalda se resentia
por estar directamente en el duro suelo de la madera, pero ya habia dorrmido en
condiciones similares y es cuestion de encontrar la posicion y no pensar.
Mañana saldra el sol y sera
otro dia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario