06 LUNES 25 FEBRERO
MAE SAPOK
Hoy el día ha comenzado a las 10:00, aunque la hora prevista era la
9:00. Aquí todo funciona con lentitud y no es por el país o las gentes sino
porque el recorrido se ha de expandir de alguna manera para que ellos
justifiquen el abuso de la excursión.
Todos en pie con la bolsa preparada y zapatos puestos para el desayuno
que consistía en un huevo duro y tres tostadas de pan con mantequilla y
mermelada (hay que reconocer que la mermelada es casera y encuentras los trozos
de fresas), y sandia, sin olvidar el café o te matutino que despertaba a un
muerto.
A las 11:30, comenzamos ruta. Las subidas por montaña son muy
empinadas y se hacen agotadoras, al llegar arriba estas empapada en sudor y con
la respiración acelerada, pero cuando miras hacia abajo te das cuenta que valió
la pena.
Seguimos camino por la montaña y llegamos otra vez al pie de otra
subida...uff parece interminable. Arriba nos viene a recoger una pickup a
montarse en la zona de carga, sujetándonos. fuertemente para no caer al subir o bajar por las diferentes desniveles de la
carretera. Paramos en un par de puestos donde compran la comida (fideos).
Seguimos camino hacia el rio donde haremos la bajada en pequeñas plataformas de
bambú de unos 40 minutos.
Una vez llegamos a Mae Wang
bajamos de la pickup y nos cambiamos de ropa poniéndonos el bañador
parece inevitable el mojarse.
Bajamos hacia el rio donde nos esperan tres pequeñas balsas hechas de bambú,
cada una tendría unos ocho metros de largo y un metro y medio de ancho.
Nos distribuyeron en tres balsas todo el grupo en grupos de tres, tres
y cuatro. Tuve suerte y me encontré en la segunda balsa por lo que podía disfrutar
de lo que le pasaba a la restante porque las tenia ambas visibles.
Los chicos que llevaban las balsas eran muy divertidos y hacían bromas
con el agua para mojarnos, por curiosa creo, me toco la primera y en un
descuido el chico de la tercera balsa me rompió el agua en mi cara con la pértiga
que usa para moverse y consiguió levantar el agua a mi altura mojándome
entera....
El recorrido dura unos 45 minutos, y acaba en una especie de muelle
donde las personas del lugar estar comiendo como si fuera un picnic.
Ahí nosotros también comemos pero en el lado opuesto de la carretera,
unos fideos con verduras que habían recogido con anterioridad y plátano frito
que esta realmente bueno.
Una vez terminada la comida y cambiados volvemos al coche que nos
llevara a la zona donde podemos montar en elefantes, esta realmente cerca
porque en unos 20 minutos nos plantamos ahí.
La experiencia de estar tan cerca de ellos y poder tocarlos es muy gratificante
pero todo se viene abajo cuando ves el maltrato que reciben.
Están sujetos con grandes grilletes que más tarde supe que estaban
electrificados, les pegan innecesariamente como diversión imitando una batería
en su cabeza, sus heridas abiertas siguen siendo maltratadas con ganchos.
El recorrido es alrededor del rio, unos 15 minutos, luego pasamos por
el mismo rio, donde sofocados por el calor los elefantes se refrescan como
curiosidad, pero poco tiempo para el calor tan intenso, no pude evitar vaciar
mi botella de agua cuando me pedía levantando su preciosa trompa hacia arriba
buscando agua.
Después de tan agridulce experiencia regresamos ya hacia Chiang Mai,
el trayecto en la pickup duro una hora no mas, y sobre las 18:00 ya estábamos
en el hostel, donde rápidamente cayo una ducha y cambio de ropa.
El final de la tarde se completo con una cervecita a tiempo pues esta
noche es luna llena y es la noche dedicada a Budha, no hay celebraciones pero
se respeta incluso en los supermercados 24 horas la no venta de alcohol. Esa
misma tarde tuve una extensa conversación con Wagner, un brasileño que hablaba
perfectamente español y estaba en búsqueda permanente espiritual.
Después de un día largo la noche acabo mal, pues por error de mi
compañero de viaje casi me quedo indocumentada y sin dinero en Thailandia, pero
por suerte apareció en otra casilla y con otro candado, se había equivocado.
Acabo bien al final el día, mañana saldrá el sol.
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